Reseña sobre Tus pasos en la escalera
“Me he instalado en esta ciudad para esperar en ella el fin del mundo”. La frase es un golpe que resuena en el cuerpo. La inminencia de una revelación que no se produce, como afirmó Borges que era la experiencia artística. La subjetividad se suspende por una incógnita que no puede dejar de interpelarnos y, sin embargo, no es una pregunta propiamente dicha. ¿Por qué esperar el fin del mundo? Ya sabemos que el fin está cerca, pero ¿qué tanto? ¿Qué tiene esa ciudad de especial para esperar? ¿Qué significa esperar? La potencia de la primera frase de Tus pasos en la escalera deja esa sensación. Una leve lluvia se hace charco en segundos.
Un hombre pensionado se muda a Lisboa con su perra Luria. Esos vecindarios anacrónicos, pero modernos, con algo de nostalgia acumulada en las calles y en los tejados. Su esposa es una investigadora del cerebro. El hombre la espera. Se revierten los papeles. Aquí Penélope no teje: lee memorias de navegantes, saca a pasear a su perra, cambia la chapa de la puerta. Antonio Muñoz Molina ofrece una minuciosa y natural descripción de la cotidianidad. Usa una prosa imprevisible heredada de Onetti. El día a día del personaje, aunque monótono, deja escapar algo.
Él admira a su mujer. Recuerda sus enseñanzas acerca de cómo funciona el cerebro con el miedo, cómo recuerdan las neuronas, qué hace posible el misterio de la consciencia. La manera de evocarla es casi positivista, no obstante, es profundamente emocional. Él hace todo en función de su espera. Planea cómo vivirán cuando por fin llegue ella de su gira de trabajo. El hombre espera, espera, espera. La imagina, la inventa, la olvida.
“La espera es un arte” dijo Antonio en una entrevista. La novela se sumerge en el vacío y la obsesión de quien busca propiciar un encuentro. Lo acompañamos en su paciente transcurrir. Sobreviene la serenidad y la ansiedad del que está a la expectativa de un hecho crucial.
Somos Penélope. Amar al prójimo es convertirse en alguien que teje y espera. Un rechazo de la vida presente por un futuro incierto. Quizá en esta novela, como ocurre afuera de ella, amar es siempre un acto de lejanía. Esas preguntas que nunca se resuelven caen en las manos de los lectores para hacernos más ricos en incertidumbre.
Cristian Camilo Garzón
Nació en Bogotá en 1997. Es estudiante de Licenciatura en Filosofía de la Universidad Pedagógica Nacional. Hace parte del grupo de rap: Amigos imaginarios. Ha publicado ensayos y crónicas en las revistas: Mentekupa, Puesto de combate, LALT, La raíz invertida, Los hermanos Chang; también ha publicado microrrelatos en antologías de la editorial Quarks y en la revista Plesosaurios de Perú. Actualmente codirige la editorial independiente Totuma Libros.



