Acerca del libro de ensayos periodísticos Ser colombiano es un acto de fe, de Juan Camilo Rincón (CLU Editores, 2024)
Por Paul Brito
Hay dos anécdotas centrales en este libro sobre Borges y Colombia: una es la que le da el título al volumen y que es de sobra conocida, aquella mención sobre el ser colombiano como acto de fe que pronuncia un personaje del cuento “Ulrica”, y la otra anécdota es la reacción negativa de Borges cuando un diplomático colombiano le dijo que Colombia es el único país de América donde se habla el español de España.
Podríamos jugar a conectarlas, a pensar que la primera es consecuencia de la segunda; quizá Borges pensó que ser colombiano es un acto de fe por lo que le transmitía la otra frase: que aún estábamos supeditados al yugo mental de los españoles y que nos falta encontrarnos a nosotros mismos a partir de una recuperada fe en nuestra propia identidad. Quizá advirtió, desde su olfato metafísico, que había algo truncado, a medias, en el espíritu de los colombianos, algo que solo un acto de fe podría restituir.
Tal vez por eso mismo dijo que de Cien años de soledad solo le habían gustado los cincuenta primeros años: otra vez el mismo teorema de la incompletitud aplicado al alma colombiana; a su parecer (al menos en un primer acercamiento al país) la otra mitad del espíritu colombiano no se hallaba a sí misma, no se veía en el espejo de su propia soledad. Y lo dijo alguien que siempre fue fiel a sí mismo: un escritor cien por ciento borgiano que, como quizá ningún otro, se encontró a sí mismo en las tinieblas de su interior. En este libro, Juan Camilo Rincón nos ayuda a ver a Borges completo, a partir de cada fragmento donde el argentino sigue siendo igual a sí mismo, y con su ejemplo, nos invita de paso a encontrar, en la primera mitad de nuestra alma, nuestra otra mitad perdida. Nos invita a vernos a nosotros mismos por medio de los ojos concisos del maestro y su mirada vuelta hacia adentro, esa única visión con la que podremos vernos en nuestra verdadera e íntegra soledad.



