Ser otro a través de uno mismo

Sobre “Los girasoles en invierno”, de Albalucía Ángel (Pereira, Colombia, 1939), una de las escritoras más importantes del siglo XX y pieza clave en la literatura colombiana por su enfoque innovador.

Por: Lauren Iglesias*

En “Los girasoles en invierno” Alejandra es la voz narrativa protagónica: una mujer que llega un bar de París a esperar a su amigo José Luis. Lo que llama mi atención es que desde el primer momento me sentí en la mente del personaje: Alejandra. Quien se desespera por sus cigarrillos perdidos, observa a una gorda que la mira con odio, dos lesbianas negras, el dueño que atiende las mesas, una conocida llamada Martine, y todo esto mientras llueve sin parar.

En cinco capítulos los lectores oímos el pensamiento de Alejandra estallar con rapidez y naturalidad. La escuchamos con los ojos al hablar, leer, maldecir, reírse y, sobre todo, esperar a que llegue ese alguien que al final no sabemos si existió.

La primera sorpresa es que este libro no parece el primer libro de una escritora. Lo habitual es que en la primera novela de un autor las palabras utilizadas sean algo más alejado de la creación literaria porque querer ser escritor es muy distinto a poder llegar a serlo y Albalucía, es.

Por esto, creo que Albalucía en este libro marca con nitidez un “estilo propio”, ya que percibo hipotéticamente cómo ella se entreteje con su personaje y hace de sí misma una “otra”. Esa que se nos insinúa a través su personaje, a través de una relación con ella misma debido a que la lectura se mezcla con sus experiencias y surge una transformación de su mirada del mundo, como esta idea de quien cambia muchas veces es quien mira, mas no necesariamente lo mirado.

Albalucía conserva su voz propia y gracias a eso, es capaz de dialogar con los escritores leídos sin imitarlos: se armoniza con el exterior para asimismo hacerlo con su interior y encontrar su propia voz, tal como lo hace Alejandra. Entonces, con “estilo propio”, me refiero a que ha sido capaz de utilizar múltiples referencias como intertextos recreados desde su propia cosmovisión narrativa y personal.

Esta novela es la obra de una lectora que dialoga consigo misma a través de los personajes de Ray Bradbury, pero acá el libro de Bradbury es el intertexto de otro intertexto (su vida leída) que se han fusionado por medio del estilo propio de la autora. La novela de Albalucía no repite una obra de Bradbury, sino que incorpora parte de su material como algo más que tiene la capacidad de transformar a Alejandra mientras espera.

Escribir una buena primera novela es difícil, y aún más una novela en que la reina sea la espera sin acciones y que solo se dialogue con lo interior del propio pensamiento mientras se tiene consciencia del exterior como detonante de ciertos análisis. Albalucía Ángel lo hace con fuerza y un manejo del lenguaje capaz de hacerlo explotar en sí mismo mientras lo acaricia al mismo tiempo.

** Lauren Iglesias, profesional en Creación Literaria de la Universidad Central. Cuenta con experiencia en escritura para medios digitales y con un fuerte compromiso por la concienciación sobre autismo.

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